Me gustaría pediros mil disculpas por tener el blog tan abandonado, pero creo que estoy justificada y podréis perdonarme ;-) Este último mes ha sido muy movido para mí, ya que al final, después de mucho pensarlo, meditarlo, discutirlo con propios y extraños, he dado por concluida mi aventura en Inglaterra y he vuelto a mi ciudad. Aunque espero que no sea un adiós definitivo ya que he hecho grandes amistades allí y es un país realmente único y que nunca olvidaré, por lo que intentaré volver, aunque sea por vacaciones...
Pues eso, hace apenas 1 semana que he vuelto a mi ciudad y, aunque pueda parecer difícil de entender, ya echo de menos Cambridge, mi vida allí, mi casita, mis amigos, ... ¡Hasta echo de menos la lluvia! Nunca antes había disfrutado del otoño en todo su esplendor y me encantaba ver como las hojas iban cambiando de color a medida que pasaban los días tornándose completamente naranjas, marrones o rojas y se iban cayendo de los árboles llenando las calles y los parques de una inmensa alfombra multicolor.

Desgraciadamente, con estos sentimientos de añoranza no me veo con fuerzas para escribir, mi inspiración está triste y melancólica. Sinceramente, espero que esto se pase y con la llegada de la Navidad mi ánimo esté algo mejor. ¿Algún consejo para superar esta etapa tan deprimente?
Como bien indicaba René Descartes: El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país. ¿Os habéis sentido alguna vez así?
Sin embargo, intentaré ir pensando algo para escribir próximamente..., ¿alguna sugerencia?

Pues eso, hace apenas 1 semana que he vuelto a mi ciudad y, aunque pueda parecer difícil de entender, ya echo de menos Cambridge, mi vida allí, mi casita, mis amigos, ... ¡Hasta echo de menos la lluvia! Nunca antes había disfrutado del otoño en todo su esplendor y me encantaba ver como las hojas iban cambiando de color a medida que pasaban los días tornándose completamente naranjas, marrones o rojas y se iban cayendo de los árboles llenando las calles y los parques de una inmensa alfombra multicolor.
Desgraciadamente, con estos sentimientos de añoranza no me veo con fuerzas para escribir, mi inspiración está triste y melancólica. Sinceramente, espero que esto se pase y con la llegada de la Navidad mi ánimo esté algo mejor. ¿Algún consejo para superar esta etapa tan deprimente?
Como bien indicaba René Descartes: El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país. ¿Os habéis sentido alguna vez así?
Sin embargo, intentaré ir pensando algo para escribir próximamente..., ¿alguna sugerencia?